Ahora al cielo le da por llover, y a mí por recoger los restos de una primavera de oportunidades perdidas.
El arrepentimiento viene a mí en forma de fotografías ajenas, de encuentros casuales y conversaciones cordiales, de dos besos por milisegundo que buscan en su rapidez el sitio aquél que les correspondía antes de que fuese demasiado tarde. Aún recuerdo tu trenca azul bajando por la calle Espíritu Santo en una tarde de abril como se recuerdan las escenas más entrañables de una película de amor francesa. Y casi un año después, recuerdo que tus ojos -suyos ya- tiraban un poco a verde bajo la luz que también enrojecía mis mejillas.
Pero hoy las gotas de lluvia, inmóviles sobre el cristal, tampoco saben responderme a la pregunta de qué hubiera pasado si. Debe ser que el día está demasiado gris como para encontrar respuestas en ninguna parte a los asuntos que hace ya tanto tiempo los dos dimos por archivados.
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martes, 20 de enero de 2009
martes, 13 de mayo de 2008
F. S
Es porque sigues viviendo en esa maldita calle gris que estba siempre llena de niebla, porque seguirás entrando y saliendo todos los días de esa estación de metro condenada en la que nunca hay dios que encuentre la salida correcta, seguirá viéndote gente por la calle y pensando las típicas cosas que todo el mundo piensa al verte, seguirás escuchando los discos que yo te regalé (o tal vez no), seguirás durmiendo todas las noches en esa cama cuyas sábanas habrás lavado ya cientos de veces para que no vuelvan a oler a mí, y guardarás algún recuerdo mío, no me importa si bueno o malo.
¿Es que no son suficientes motivos para estar molesta?
¿Es que no son suficientes motivos para estar molesta?
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